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Haz frente a los malos pensamientos

Recuerdo una temporada de mi vida en la que constantemente tenía sueños que alimentaban mi corazón con temor e inseguridades. Estos lograban afectarme durante el resto del día, hasta que un día dije: «¡Hasta aquí!».  Es impresionante cómo algo intangibles puede tener un efecto tan fuerte en nuestra vida. No tenía control de mis sueños, pero sí del peso y del lugar que los malos pensamientos ocupaban en mi corazón.

Martín Lutero dijo «No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que te aniden en ella». Los malos pensamientos nos acecharán constantemente, pero Dios nos ha dado las herramientas para dominarlos y hacerles frente. ¿Qué debemos hacer cuando vengan a nuestra mente pensamientos de duda y temor?

Alimenta tu mente con la Palabra de Dios

Filipenses 4:8 (NTV) dice: «Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza». Una mente saturada con el evangelio tendrá muchos «recursos» de los cuales echar mano en el tiempo de la prueba. Por ejemplo, si vienen pensamientos de rencor, pensamos en el perdón que hemos recibido de Cristo; si vienen pensamientos de temor, recordamos que el perfecto amor de Cristo echa fuera todo temor. Si vienen pensamientos de muerte, recordamos que Dios nos ha dado el Espíritu de vida, y así sucesivamente. Una mente que no conoce la Palabra no tendrá estos recursos al alcance en el momento oportuno, pero sí brotarán de manera espontánea en aquellos que se alimentan constantemente de las Escrituras. 

Comparte tu lucha con amigos en la fe

Gálatas 6:2 (NTV) nos exhorta: «Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo», y esto incluye las cargas que ejercen un peso sobre nuestra mente y corazón. Un amigo en la fe puede recordarnos precisamente las verdades de la Palabra de Dios, puede ayudarnos a ver con lucidez cuando las emociones nos han nublado la visibilidad, puede ayudarnos a poner los pensamientos en su lugar, y también a darnos cuenta de que muchas veces son ideas alejadas de la realidad. En diversas ocasiones, las dudas y temores son una fabricación irreal de nuestra mente.

Ora por los motivos específicos

Ora por los motivos específicos que afanan tu corazón. Filipenses 4:6 (NTV) nos insta a hacerlo: «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho». Orar es descansar en que todos los asuntos de nuestra vida se encuentran en las manos del Señor, nuestro Dios bondadoso, amoroso y todopoderoso.

 Recordemos que, como dice Pablo: «…nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana» (Romanos 8:38, NTV). Dios está por encima de todo lo que pasa por nuestra mente, y en nuestra unión con él, tenemos la capacidad de someter todo pensamiento cautivo a la voluntad de Cristo (2 Corintios 10:4-5).

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