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¡Alerta! ¿En qué estás pensando?

¿Alguna vez te has encontrado en una situación peligrosa? Hace poco en un paseo tuve que cruzar un puente colgante. Mientras caminaba, se tambaleaba de un lado a otro. No pude dejar de mirar al suelo durante todo el trayecto por el puente, para cuidar por dónde pisaba. También noté que hice el recorrido sumamente lento.

Cuando nos encontramos frente a una situación de peligro y lo sabemos, tendemos a ser más cuidadosos sobre cómo andamos. Como cuando vas a la playa y hay una bandera roja ondeando, la gente tiende a quedarse en la orilla y a estar vigilante de las olas. ¿Has notado que últimamente también las redes sociales se han llenado de emojis de estas banderas rojas? Usualmente vienen acompañadas de textos que nos invitan a buscar red flags, es decir, situaciones «tóxicas» o peligrosas en nuestras relaciones, trabajo, familia, escuela, etc., para huir de ellas. Supongo que es una práctica que puede ser sana si se toma con suma moderación y sabiduría, sin embargo, al observar esta tendencia pienso lo siguiente: ¿por qué enfocarnos solamente en encontrar lo que está mal con los demás en vez de buscar cómo perfeccionarnos y santificarnos a nosotros mismos?

Así que, ante esta moda, decidí hacer una lista de algunos pensamientos «red flags» que como práctica sana debo cuidar frecuentemente evitar en mi vida. Esto con el objetivo de continuar buscando parecerme cada vez más a Jesús en carácter. Mientras los lees, te invito a tomar nota de ellos, así como a pensar en otros más y que así puedas examinarte con la ayuda del Espíritu Santo.

Bandera roja 1

🚩No quiero orar en la mañana, no siento nada por lo cual estar agradecido. Ya no puedo más con mis problemas. ¿Por qué la tengo más difícil que los demás? Estoy cansado de seguir adelante. Todo el tiempo estoy estresado, cansado o deprimido. 🚩 A veces tenemos tantos problemas que pensamos que está bien sentirnos así todo el tiempo, pero pensamientos como estos que permanecen de manera prolongada en nuestra vida vienen de una mente que necesita reencontrar el gozo de la salvación y no olvidar las bondades de Dios.

La manera más fácil de recuperar nuestra visión es a través de la adoración a Dios y el hablar con él. Comienza a contar a Dios tu día, las cosas que te molestan, aquellas con las que necesitas ayuda, pero sobre todo, encuentra algo por qué agradecerle cada día. Recuérdate a ti mismo, como David en el Salmo 103, de agradecer al Señor cada día, esto es sanidad para el alma: «Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila» (Salmo 103:2-5 RVR)

Bandera roja 2

🚩Tengo pereza de leer mi Biblia. Leí esta mañana pero si me preguntas de qué trató, no sé si podría decirte. Oro y leo mi Biblia pero lo hago sin gozo. Es una tarea difícil que llevo adelante cada día. Cuando oro, mi mente divaga en otros temas.🚩 Esta clase de pensamientos nos demuestran que nos hace falta avivar el llamado que tenemos en Jesús, crecer en revelación tanto de la grandeza y bondad de Dios así como de la gravedad de nuestro pecado y el del mundo y regirnos no por nuestras emociones sino por la verdad del Evangelio. Si te identificas con esta red flag, no te preocupes, pide ayuda a Dios con fervor, sírvelo en tu iglesia local, ya que esto te ayudará a reenfocarte, y pon todos los días tu mirada en él.

Ten presente Colosenses 3:1-2 (RVR1960): «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra».

Bandera roja 3

🚩Estoy irritable con los que me rodean. Me falta paciencia para con los demás. Frecuentemente me encuentro criticando a mi familia, mis amistades o mi iglesia local. No me gusta servir en la iglesia porque cuando lo hago, siempre encuentro errores en la manera en que lo hacen los demás.🚩 Debemos tener cuidado con este tipo de pensamientos motivados por la envidia u orgullo y cuyo objetivo es el juicio. El Señor siempre nos invita a confrontar el pecado, pero en ocasiones lo hacemos sin amor y con amargura en nuestro corazón. Olvidamos amar a nuestro prójimo con la misma paciencia y ternura con la que lo hace Jesús para con nosotros. Hay que recordar constantemente que si en Cristo ya no tenemos condenación, tampoco la tienen los demás.

Medita en Gálatas 6:1-5 (RVR1960): «Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga».

Bandera roja 4

🚩Siento que no soy nadie especial como para buscar servir o liderar en mi iglesia. Seguramente otros pueden hacerlo mucho mejor, así que para qué me meto. Al leer la Biblia, dudo que algunas cosas sean verdad. Cuando me encuentro en una situación difícil, me desespero en querer saber el por qué, necesito encontrarle sentido a todo para poder estar en paz.🚩 Estos pensamientos provienen de una mente que le hace falta poner en práctica la fe, creer en quién es Dios y en quienes nos ha convertido al hacernos sus hijos. Nosotros no vemos las cosas con ojos carnales, sino con ojos espirituales, y descansamos en la fidelidad y soberanía de Dios más que en lo que nuestros ojos pueden ver y nuestra mente puede entender.

Memoriza Proverbios 3:5(NVI): «Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia».

¿Te sentiste identificado con algún pensamiento? ¿Pensaste en algún otro que te invada constantemente? Te invito a hacer una lista de ellos, no para condenarte sino para mantenerte alerta, con tu bandera roja siempre ondeando, cuidando de no caer. Jesús nos llama a transformarnos cada día mediante la renovación de nuestra mente, y así comprobaremos su buena y perfecta voluntad, y podremos vivir libremente dentro de ella.

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