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Veré la bondad de Dios

Creo que a todos nos ha pasado estar en la iglesia y que el pastor o quien dirige la reunión pregunte acerca de algún versículo favorito de la Biblia. Y seguramente, has escuchado que muchos citan Juan 3:16 o el Salmo 23 como sus preferidos. Dándoles el beneficio de la duda, es cierto que los Salmos son un cofre de tesoros para nuestra vida devocional. Sus 150 capítulos encierran joyas con las que nos identificamos vez tras vez.

David fue uno de los autores mayoritarios de los salmos (compositor, en realidad, porque éstos eran cantos que se elevaban a Dios, así como nosotros lo hacemos actualmente con nuestras canciones de adoración favoritas, solo que, tristemente, no nos llegó la partitura). El amor de Davod por Dios era tal que la Biblia lo describe como un hombre «conforme al corazón de Dios». Tal vez por eso sus composiciones nos inspiran y nos desafían tanto.

Un salmo que refleja mi corazón

Uno de mis salmos favoritos es el Salmo 27:13, que dice: «Hubiera yo desmayado si no supiera que veré la bondad de Dios aquí en la tierra…». Me encanta este salmo porque, por momentos, nuestra vida no se parece en nada al buen plan que Dios tiene para nosotros, y uno mira a su alrededor y ve que las cosas no están funcionando como uno espera.

Uno piensa: «A ver, si Dios es tan bueno conmigo, ¿por qué me está pasando esto?». Por momentos me ha pasado igual, he enfrentado presiones y situaciones y me pregunto «Dios, ¿qué sucede?». He descubierto que si uno se queda en ese cuestionamiento, poniendo a consideración la bondad de Dios, será muy difícil salir de esa situación y recuperar el enfoque.

Si no supiera…

Me encanta que David escribe esto: «Hubiera yo desmayado si no supiera que veré la bondad de Dios en la tierra de los vivientes». Es decir, yo voy a mantenerme enfocado, mi expectativa de que Dios va a hacer algo bueno sigue en pie a pesar de que tal vez yo esté asediado por un ejército (como dice él en el mismo Salmo 27).

De este modo, mantener una expectativa de la bondad de Dios finalmente es lo que llenaba de ánimo a David, y es lo que en muchas circunstancias me ha llenado de animo a mí. Leer este salmo solo me recuerda de que Dios es bueno a pesar de lo que yo estoy pasando. Eso me ayuda a recuperar inmediatamente la expectativa de lo que Dios va a hacer y la forma en que Dios va a transformar mi realidad. Mantener la expectativa me llena de ánimo.

Creo que por eso este Salmo me encanta tanto.

¿Cuál es tu salmo favorito y por qué? (Se vale responder «Salmo 23»).

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