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Un año intencional

Probablemente todos hemos visto algunas películas apocalípticas, de esas donde sucede una gran catástrofe y parece que es el fin del mundo. Muchas de ellas terminan de la misma manera: sobreviven los personajes principales (o al menos algunos de ellos) y son vistos frente a un panorama agridulce, en el que los rodea la paz de que las cosas ya están un poco mejor pero a la vez todo a su alrededor es destrucción y hay que comenzar de cero. Un poco así se siente este inicio de año, al menos para mí, en el que toca ver las ruinas del año anterior, pero a la vez hay al frente muchas oportunidades de construir y de mejorar, si uno es intencional en encontrarlas.

La Biblia dice que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana (Lamentaciones 3:22-23). Así mismo, estoy segura de que podemos confiar en que cada año trae consigo nuevas oportunidades para cada uno de los que creen en él. Por mi parte, mientras comienza esta temporada, quisiera tomar un tiempo para tener clara la visión que quiero tener de este futuro que me espera en Dios; me parece más que nunca importante —aunque suene trillado— hacer metas, trazar planes y buscar todas las herramientas que pueda a fin de animarme a seguir en este camino en el que el Señor me ha puesto, aunque vea mucho trabajo por hacer frente a mí. He aquí algunas de las cosas más importantes que he aprendido en esta búsqueda.

Pasito a pasito

Recientemente escuché una historia sobre un militar que daba conferencias —e inclusive escribió un libro al respecto— acerca de la importancia de tender tu cama cada mañana. Él decía que esto era algo más complejo de lo que parecía. Tender la cama cada mañana lograría en la persona constancia, disciplina e inclusive le daría ánimos. Si todo lo demás te salía mal en el día, al menos podías contar con el triunfo de haber comenzado bien el día y regresar a casa a una cama bien tendida.

Lo mismo podemos aplicar en nuestra vida cristiana. A veces creemos que grandes logros son los que nos llevarán lejos y nos enfocamos en cosas que nos tomarán mucho tiempo. Y entonces terminamos desanimándonos porque no vemos resultados. Sin embargo, podríamos empezar con algo más pequeño, pero constante. Ora cada día, aunque empieces con cinco minutos. Abre tu Biblia cada día, aunque al principio sólo puedas hacerlo durante un capítulo. Así con todos los retos a los que te enfrentes. No subestimes el valor de la constancia y la disciplina, que pasito a pasito, te pueden llevar muy lejos.

Ama a los demás antes que nada

Algo que he aprendido este año es que el amor cubre multitud de pecados (1 Pedro 4:8). Habrá muchas cosas que nos podrán faltar porque estamos comenzando a aprenderlas o practicarlas. Quizá estás buscando tener más fe o más disciplina. Pudiera ser que quieras eliminar hábitos negativos en tu vida, o cualquier otra cosa. Pero que nunca sea el amor lo que te falte, es lo que muestra al mundo que somos hijos de Dios. Seamos siempre tolerantes y ayudadores de otros, pues es con un amor así con el que nos amó Cristo, llegando al máximo sacrificio. Esto no solamente te llevará a ser un mejor cristiano, sino a recoger mucho fruto de todo el bien que plantes en los demás. Que este consejo sea parte de lo que puedas tener en tu vida este año.

Llega más lejos

Finalmente, toma tiempo para meditar en las cosas que te gustaron y las que no te gustaron este año. Busca eliminar aquellos hábitos que crees que no hayan sido beneficiosos para ti y trata de implementar nuevos. Analiza hasta dónde llegaste para que puedas ponerte la meta de superarte a ti mismo. Si este año leíste diez libros de la Biblia, qué tal proponerte leer otros doce, por ejemplo. Hay muchas aplicaciones —o inclusive una simple libreta— que pueden ayudarte a medir tu progreso e ir creciendo.

A fin de cuentas, nuestro deseo es asirnos de todas las herramientas posibles para lograr un año en el que podamos ver más de cerca a Cristo por el simple hecho de que sea un año en que lo buscamos con mayor intención. Pero esto es algo que no se producirá solo, hay que buscarlo cada día. Como dice uno de mis versículos favoritos «Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra» (Oseas 6:3, RVR1960).

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