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Sin fecha de caducidad

Con el pasar de los años, indudablemente la relación padres e hijos cambia. La interacción no es la misma cuando eres un bebé que cuando eres un adolescente, y mucho menos, cuando eres un adulto independiente. Esto nos queda bastante claro, pero, a pesar del cambio, ¿cómo debe ser una relación y comunicación sana entre ellos? Por un lado, algunos inclusive ya casados, optan por continuar la relación «como si nada hubiera cambiado», afectando notablemente a su cónyuge, pero por el otro, muchos tristemente llegan a desentenderse de aquellos que durante muchos años lo dieron todo por ellos. ¿Qué dice la Biblia al respecto? ¿Tienen las relaciones de los adultos con sus padres fecha de caducidad?

Dejará el hombre a su padre y a su madre, ¿en qué sentido?

«¡Le haces más caso a tu mamá que a mi!», reprocha una esposa desesperada a su marido que tiene una relación tóxica y dependiente con su madre. La Biblia enseña en Génesis 2:24 sobre el matrimonio lo siguiente: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» (RVR1960). Esto sin duda tiene implicaciones significativas. En el matrimonio, los casados forjan una independencia de sus padres en el sentido residencial, económico y en la toma de decisiones. Eso no quiere decir que uno no pueda consultar a sus padres para un consejo; la Biblia enfatiza que hay sabiduría en las canas, pero en última instancia, la autoridad y responsabilidad recae sobre los casados, no sobre sus padres.

Para un adulto soltero pienso que puede tomarse el mismo principio. Mientras viva en el mismo techo y dependa económicamente de ellos, será difícil hacerse plenamente responsable de sus propias decisiones. Pero igual que los casados, una vez independiente, el «dejará a su padre y a su madre» no implica un abandono, ¡sobre todo en aquella difícil etapa en la que la fuerza de aquellos que alguna vez nos sostuvieron con sus brazos, comienza a escasear!

Honra a tu padre y a tu madre, sin fecha de caducidad

Encontramos en la Biblia una referencia sobre el cuidado que un hijo debe de tener de sus padres en su etapa adulta, ¡del mismo Jesús! Recordemos también que él, ya en su etapa adulta y antes de morir, dirigió una de sus últimas palabras al cuidado de su madre, María. «Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa». (Juan 19:27, RVR-1960).

Sin embargo, en el evangelio de Marcos hallamos una interacción de Jesús con los fariseos que nos da mucha luz sobre el cuidado y la relación sana entre los padres e hijos en la etapa adulta. En Marcos 7:11-13 (NVI) leemos lo siguiente:

«Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decirle a su padre o a su madre: “Cualquier ayuda que pudiera haberte dado es corbán” (es decir, ofrenda dedicada a Dios). En ese caso, el tal hijo ya no está obligado a hacer nada por su padre ni por su madre. Así, por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas».

Hay muchas cosas interesantes a resaltar. Primero, Jesús habla de que los fariseos invalidaban la palabra de Dios con su tradición sobre el «corbán», que consistía en dedicar a Dios los recursos que debían ser destinados para el cuidado de los padres, para después gastarlo a su gusto en sus propios intereses. Mediante estas palabras, aprendemos que aun en la etapa adulta tenemos el deber de honrar a nuestros padres, y Jesús nos muestra que una forma de hacerlo es velando por sus necesidades. No hay nada más triste que un anciano olvidado por su familia, pasando hambre, frío y abandono (material y emocional).

Velar por las necesidades de los padres

Ya sea que estés soltero o casado, tienes el deber de velar por el bienestar de tus padres. Si ellos pasan por necesidad económica, pídele a Dios la gracia de poder apoyarlos de esta manera, pero aun y cuando ellos tengan este «problema» resuelto, todos los padres tienen la necesidad de afecto y compañía. No dejes de visitarlos. Si vives lejos de ellos, que no pase mucho tiempo sin que los llames. Prepárales una comida especial, sé hospitalario con ellos, ¡eso los hará sentir muy amados! Comparte con ellos tus logros y metas, pídeles consejos para que sepan que su opinión todavía te importa, ¡y recuerda que siguen dependiendo del alimento espiritual! Lee junto con ellos la Biblia, ten conversaciones edificantes, asegúrate de que tengan los medios para seguir asistiendo a su iglesia, que ellos no dejen de sentirse útiles y especiales para Dios. Particularmente en tiempo de pandemia, cuando muchos servicios todavía son en línea, es muy probable que ellos requieran tu asistencia técnica. Hazlo con paciencia y amor.

Estas son solo algunas maneras de poder cumplir con el primer mandamiento con promesa (y sin fecha de caducidad). ¿Qué otras formas de relacionarte con tus padres Dios pone en tu corazón? «Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios» (Éxodo 20:12, NVI).

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