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Su voz me hace decir: Viviré

Recientemente he tenido la oportunidad de hablar con médicos quienes han tenido que atender a pacientes en estado crítico. Me sorprendió en gran manera la influencia tan determinante que ejerce la mente y el estado anímico del paciente. Es evidente que aquellos que tienen la voluntad de vivir, luchan y muchas veces persisten, pero aquellos que se hunden en la tristeza, se dan por vencido y desisten. Al final, Dios tiene la última palabra, pero nadie puede negar que la voluntad juega un papel fundamental.

Menciono lo anterior porque, reflexionando en la nueva canción, «Viviré», de Marcos Witt, me di cuenta de que las voces que escuchamos afectan directamente nuestra voluntad en el tiempo más crítico.

La voz de la desesperación

La primera estrofa de la canción dice: «Oigo voces que me quieren hundir en la oscuridad y desesperación, son cadenas que tratan de impedir el poema que has escrito en mí». Vivimos en un mundo lleno de malas noticias, lleno de voces que quieren opacar la esperanza a la que Dios nos ha llamado. Si prestamos oído a su estruendo, dejaremos que el temor y la duda penetren en nuestro interior, llevándonos a desistir. Esto me recuerda a la historia de Elías que encontramos en 1 Reyes. De pronto nos encontramos al gran profeta de Dios sumido en una terrible depresión. Sí, al mismo que momentos antes hizo descender fuego del cielo y derrotó a los profetas de Baal. ¿Qué lo llevó a ese estado? La intimidación de Jezabel. Prestó oído a las palabras de una mujer perversa que lo amenazó con palabras de muerte. ¿Qué voces estás escuchando tú?

Despertado por el rugido del León

Esas voces todo el tiempo nos están acechando, y muchas veces sin quererlo, ejercen un peso en nuestro corazón. La buena noticia es que hay una voz más potente y poderosa. El rugido del León de la tribu de Judá, las palabras de Jesús, que pueden ser temibles pero, paradójicamente, tiernas. La canción continúa y dice: «Pero tu rugir se oye desde el cielo demostrando quién eres, recordándome quién soy. Mi seguridad vuelve a respirar para declarar…». La voz de Jesús silencia la voz de la intimidación, recordándonos que él mismo es el que pelea nuestras batallas. Cuando las ovejas pierden la esperanza ante el inminente ataque del lobo feroz, hay una voz que tiene la capacidad de infundirles aliento. ¡La voz de su pastor! Aquél que las defiende y está dispuesto a dar su propia vida por ellas.

Si tu vida, tus sueños o tus propósitos están «entre la vida y la muerte», escucha el rugido del León. Esa voz te hará decir: «No moriré, viviré para contar tus maravillas, Jesús».

 «El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes» (Romanos 8:11, NTV).

No te pierdas el video oficial de «Viviré» de Marcos Witt, en su canal oficial de YouTube.

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