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Cinco errores comunes a la hora de interpretar la Biblia

Cuando hablamos con personas no cristianas acerca de la Biblia, ¿qué opinión tienen de ella? Con frecuencia escucharás: «Fue escrita por hombres, por lo tanto tiene errores y se contradice». Como creyentes somos llamados a presentar respuestas razonables ante las inquietudes de las personas, ayudándolos a quitar todo prejuicio e idea errónea que puedan tener acerca de las Escrituras.

¿Contiene la Biblia errores? Definitivamente no. ¿Cómo podemos estar tan seguros? Basta con observar el carácter de Aquel que inspiró la totalidad de los documentos canónicos. Si Dios no puede mentir, entonces todas sus Palabras son verdaderas.

A continuación, presentare cinco errores comunes a la hora de emitir un juicio con respecto a la fiabilidad de las Escrituras. Estos ejemplos nos ayudarán a observar que «las aparentes contradicciones» en realidad son falacias a la hora de estudiar e interpretar la Biblia.

  1. Una mala aplicación del contexto lingüístico

A menudo, una «aparente contradicción» es mas bien un análisis deficiente del lenguaje bíblico (contexto lingüístico). Por ejemplo, hay quienes dicen que «la Biblia se contradice porque dice que Dios es espíritu, eso quiere decir que no tiene cuerpo, ni medidas, ni proporciones, pero al mismo tiempo dice que tiene alas, boca y manos». Esta aseveración es una falacia lingüística, porque ignora el lenguaje analógico o metafórico del texto. Dios nos habla mediante un lenguaje humano para que podamos entender los rasgos de su carácter y su voluntad. Volviendo al ejemplo, en efecto, Dios no tiene manos, ni alas, ni boca, pero utiliza un lenguaje antropomórfico para entender su poder, su cuidado y su atención para con sus hijos. Recuerda que la Biblia está compuesta por diversos estilos literarios. Una narrativa ha de tomarse de forma literal, pero con frecuencia la poesía tiene expresiones simbólicas, por mencionar algunos ejemplos.

  1. La confusión entre traducciones y el texto original

Un error en la transcripción, en la copia o en la traducción no supone un error en el texto original. Gracias a Dios que las traducciones que tenemos al castellano son bastante confiables y han llegado a nosotros después del arduo trabajo de comités de traducción para que podamos disponer de un texto fiel y apegado al original. Sin embargo, es importante que diferenciemos «un error de transcripción o traducción» del estado original del texto.

  1. Basarse en las interpretaciones de las personas

Hay quienes dicen que «la Biblia se contradice porque las interpretaciones de los cristianos difieren en gran manera unas de otras». Hay que distinguir entre el «texto infalible» y la interpretación falible que los cristianos podemos tener acerca de algunos pasajes difíciles de las Escrituras. Usualmente estas diferencias se presentan en «doctrinas secundarias», pero a lo largo de la historia, la iglesia de Cristo ha estado en común acuerdo respecto a las doctrinas fundamentales.

  1. Una mala aplicación del contexto histórico

Una «aparente contradicción» a menudo se presenta cuando se ignora la intención original y el contexto histórico del autor. Por ejemplo, en Efesios 5:18, Pablo les dice que no se embriaguen con vino, pero en Eclesiastés, el predicador en diversas ocasiones les dice: «come y bebe». ¿Es esta una contradicción? De ninguna manera. Cuando observamos el contexto, nos damos cuenta que Pablo está dando una instrucción normativa para la iglesia, pero la declaración de Eclesiastés se hace bajo el supuesto de la vida sin Dios. La intención del libro es mostrar que la vida sin Dios es vana y carente de significado. Siempre pregúntate: ¿Cuál es el contexto del autor y sus lectores? ¿Cuál es la intención del autor al escribir la obra?

  1. Una mala interpretación del lenguaje fenomenológico.

Por último, imprecisiones del lenguaje, provenientes del lenguaje fenomenológico, no atentan en contra de la inerrancia de las Escrituras. ¿Qué quiere decir esto? Es cuando un escritor se expresa a partir de su perspectiva. Por ejemplo, si yo digo: «En la mañana sale el sol y en la noche se pone», nadie me acusaría de mentir o engañar, ¿cierto? Sería algo absurdo hacerlo. Ahora bien, «salir y ponerse el sol» no es lo que sucede en realidad. Es el planeta tierra el que gira alrededor del sol. El lenguaje humano permite la expresión fenomenológica para tener una entendimiento más claro de lo que se quiere comunicar.

 Termino con esta maravillosa frase de Roger Nicole acerca de la inerrancia de las Escrituras:

«La inerrancia significa entonces que en ningún momento, en lo que se escribió originalmente, se permitió a los escritores bíblicos hacer declaraciones o respaldar puntos de vista que no están en conformidad con la verdad objetiva. Esto se aplica en cualquier nivel en la que hicieron declaraciones».

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