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¡No te acomodes!

Probablemente en los últimos meses has visto ya varios artículos y mensajes relacionados con la pandemia. Se ha hablado sobre la paternidad, la ansiedad, las relaciones, la educación, el trabajo desde casa, entre muchos otros temas que tratan de ayudarnos a sobrellevar esta difícil situación.

Hoy tomaremos este espacio para hablar sobre un tema que a veces no pensamos a fondo; somos miembros de una iglesia local en medio de una de las crisis más fuertes de la edad contemporánea. Aun cuando creas que no eres pieza clave para que tu congregación siga adelante en medio de esta tragedia, ¡sí lo eres! Eres muy importante porque tú eres la iglesia. Así nos llama el Señor a cada uno de los que creemos en él.

Nuestro papel en la congregación

«Cristo es la piedra viva, rechazada por los seres humanos, pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercarse a él, también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual… (1 Pedro 2:4-5, NVI)».

Somos piedras vivas que construyen una casa espiritual. Ahora más que nunca debemos ser «edificio espiritual» donde los perdidos puedan venir y encontrar refugio, en donde los exiliados y rechazados encuentren un hogar y en dónde los pecadores encuentren a Cristo.

Aplicándolo a nuestra propia vida y contexto, debemos ocupar el lugar de «hijos de Dios» y «discípulos» en medio de nuestro hogar,  trabajo, escuela, entre amigos y familia. El no congregarnos presencialmente no determina lo que somos; si nuestra identidad no cambia, tampoco lo hace nuestra «función». Nuestra comisión permanece; seguimos siendo llamados a la comunión con Cristo y a la multiplicación.

Somos adoradores

En la segunda parte de 1 Pedro 2:5 dice: «de este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo» (NVI). Estemos asistiendo o no a las reuniones presenciales, tenemos la misma esencia que recibimos en Cristo: somos adoradores. Podemos hacerlo en todo lugar y en todo momento, participando activamente y con entusiasmo en las oportunidades que te brinda tu congregación ya sea de manera virtual o presencial. Créeme, mantenerte activo en la comunión de tu comunidad espiritual no solo es de benéfico para los demás, ¡tu también lo necesitas para tu vitalidad espiritual!

Cinco consejos prácticos para mantenerte conectado con la iglesia local

Primero, organiza tu semana y sé diligente con tu trabajo o escuela para que estas responsabilidades no se interpongan con las actividades de tu iglesia local. Segundo, sé participativo en los chats de tu iglesia; con gozo genuino anima a las demás personas a mantenerse en unidad. Estas acciones por más sencillas que parezcan, serán de mucha edificación. Tercero, Si no sientes gozo y tienes el ánimo decaído, habla inmediatamente con tus líderes y pastores para recibir ayuda espiritual. Cuarto, no dejes de cultivar tu amistad con los miembros de la congregación, sé ingenioso para que, a pesar de la distancia, los lazos de hermandad sigan fortaleciéndose. Y en quinto lugar, toma la reunión dominical en serio, aunque ésta sea de manera virtual. Levántate, desayuna, alístate y prepara tu Biblia y tu libreta de anotaciones. Llega temprano virtualmente también.

Nos estamos adaptando a esta nueva forma de reunirnos y llevar a cabo las actividades congregacionales, pero ten cuidado, seguramente serás tentado a bajar la guardia, ¡no te acomodes! Sigue sirviendo a los demás.

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