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Da fruto, aunque el panorama no luzca nada bien

Siendo honesto, soy de esas personas que les cuesta trabajo ponerme en acción cuando me toca servir o trabajar en un entorno adverso. Pienso, «Cuando la cosa mejore, entonces sí ponemos manos a la obra». ¿Y si la cosa no mejora? La Biblia está llena de personas que dieron fruto en medio de los peores escenarios. Pablo dio fruto estando en la cárcel, la iglesia del primer siglo dio fruto en persecución, ¡Jesús dio fruto en la cruz!

Si estas esperando que suceda cualquier cosa para entonces servir a Dios con todo tu corazón y eres de los que dice: «Voy a servir cuando me case», «voy a ser generoso cuando consiga un mejor trabajo», «voy a dedicarme al Señor cuando tenga más tiempo», hoy te digo: ¡No esperes más! Ahora precisamente estamos atravesando una pandemia y muchas personas dicen: «Los nuevos proyectos los llevaremos a cabo cuando todo vuelva a la normalidad». ¿Y si todavía falta mucho tiempo? ¿Y si las cosas no vuelven a la normalidad? A continuación quiero compartirte dos consejos que te ayudarán a servir y dar fruto aun cuando el panorama no luzca nada bien:

No esperes el escenario perfecto para emprender nuevos proyectos

Como ya se mencionó anteriormente, el apóstol Pablo no esperó a salir de la cárcel para ministrar a las iglesias que había dado a luz en el evangelio. Aun desde la cárcel, exhortaba, animaba y pastoreaba. Pide al Señor en oración dirección para emprender nuevos proyectos que traigan satisfacción a su corazón. ¿Qué si las mejores ideas de un nuevo negocio surgen en medio de una pandemia? ¿De qué forma podemos hacer crecer nuestros ministerios hoy a pesar de las circunstancias? Recuerda que emprender en medio de las pruebas y dificultades es posible porque no depende de nuestro esfuerzo, sino de la gracia y el poder del Espíritu Santo; «… haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo» (1 Samuel 10:7 RVR1960).

No esperes el escenario perfecto para compartir las Buenas Nuevas

Siempre vamos a tener «buenas excusas» para justificar nuestra falta de evangelismo. ¡No dejemos de compartir el mensaje de salvación! Recuerda que cuando peor fue el escenario, la iglesia creció más que nunca. Hoy nuestros auditorios están vacíos, nuestros medios de comunicación son las redes sociales y las plataformas digitales. Pide creatividad al Señor para poder compartir el evangelio a través de las alternativas que tenemos hoy en día. En una pandemia o no, la gente que no tiene a Cristo se sigue yendo a una eternidad sin él. ¡No hay tiempo que perder! El Señor puede usarte grandemente para traer esperanza a un mundo en agonía. «En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor» (Romanos 12:22 RVR1960).

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