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La paz que se encuentra en el creer

«La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden» (Juan 14:27, NVI). Estas son las palabras con las cuales Jesús consoló a sus discípulos previo a la crucifixión. Hay quienes creen que la paz es el estado en ausencia de cualquier adversidad, conflicto o problema, pero, de ser así, ¿no sería completamente imposible experimentarla? ¿Quién de nosotros ha pasado si quiera un año de su vida sin enfrentar algún tipo de adversidad?

Justo en estos momentos, el mundo entero enfrenta una pandemia que se esparce con velocidad por toda la tierra. El COVID-19 ha paralizado naciones, colapsado la economía, y trágicamente se han perdido miles de vidas sin la oportunidad de que sus familias puedan despedirlos dignamente. ¿Es posible experimentar la paz aun en tiempos como los que vivimos? La respuesta es sí.

La definición divina de la paz

Jesús eleva el significado de «paz» a una dimensión mucho más alta, una dimensión que el mundo es incapaz de alcanzar. Por eso, el apóstol Pablo le llama en Filipenses 4:7 «…la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento…» (NVI). Esta tiene que ver más con la fe de lo que nos imaginamos. La paz no proviene de lo que vemos, proviene de lo que creemos.

Jesús mismo lo dijo: «Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo» (Juan 16:33, NVI). En otras palabras les dice: «¡Crean en mí! ¡Confíen en mí! Y al hacerlo, sus corazones estarán tranquilos aún en medio de aflicciones».

Entonces tendré paz

Si yo tengo fe en que su amor es incondicional, se por cierto que «ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir» (Romanos 8:38, NVI), me podrá separar de él, entonces tendré paz.

Si yo tengo fe en que él es verdadero, «estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado» (2 Timoteo 1:12, NVI), entonces tendré paz.

Si yo tengo fe en que él es el Mesías, elegido por Dios para salvar a la humanidad, creo que «se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo» (Hebreos 9:26, NVI), entonces tendré paz, y esta paz es tan alta que trasciende hasta la eternidad.

Todo comienza con fe y termina con paz. Aun en el momento más oscuro, ante el panorama más adverso, ¡aférrate a Cristo!, confía en él y tu alma estará tranquila, tu mente, en reposo y tu corazón, fortalecido.

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