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El fruto del Espíritu

Hoy me topé con una de esas canciones para niños que también impacta a los grandes. Se trata de «Los frutos», de Krystal Guerra Witt en conjunto con Marcos Guerra Witt, un tema bastante alegre y divertido, que va más allá de la buena música y te deja reflexionando acerca de grandes verdades de la Palabra de Dios.

Recuerdo cuando conocí la lección del «fruto del Espíritu» en la Biblia por primera vez, fue precisamente en un campo de verano infantil, y me lo aprendí gracias a una canción temática del mismo campamento. ¡No subestimemos el poder de la música y las enseñanzas bíblicas para los niños! Estoy seguro que esta canción también ayudará a muchos niños a conocer esta importante enseñanza.

¿Qué es el fruto del Espíritu?

Pero ya sea que seamos pequeños o grandes, quiero tomar el tiempo para hablar un poco del fruto del Espíritu Santo. Tal como lo rapea el pequeño Marcos en la canción, este consiste en una lista de cualidades que menciona el apóstol Pablo para el carácter del creyente. Gálatas 5:22-23 dice: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley» (RVR1960).

Resulta bastante interesante que cada una de las cualidades de esta lista tiene implicaciones sociales. Es decir, serán evidenciadas en nuestro trato con los demás y en nuestras relaciones. Precisamente, la enseñanza se presenta en contraste con las «obras de la carne», haciendo referencia a las actitudes pecaminosas producto de nuestra naturaleza caída. 

¿Cómo puedo tener el fruto del Espíritu en mi vida?

Nadie se pregunta cómo resulta que las obras de la carne se presentan en nuestro carácter y en nuestras acciones, ya que desde pequeños, estas cosas se dan de manera natural y espontánea a causa de nuestra naturaleza afectada por el pecado. Basta con observar a un pequeñito y hermoso bebé, que desde tan corta edad, ya comienza a manifestar actitudes de egoísmo y enojo, entre otras cosas. Ahora bien, estoy seguro que todos quieren vivir una vida con amor, gozo, paz, paciencia, y cada una de las cualidades listadas como parte del fruto, entonces, la pregunta es: ¿cómo puedo tenerlas en mi vida?

Muchos optan por cursos de valores, herramientas psicológicas, lecciones de moral, las cuales si bien pueden generar resultados, en mi experiencia, suelen ser momentáneos, y lamentablemente, la «naturaleza caída» brota de nuevo como la mala hierba que aparentemente había sido erradicada.

Para vivir el fruto, ¡tenemos que acudir a su dador, el Espíritu Santo! Cuando depositamos nuestra fe y confianza en Jesús para salvación y le rendimos por completo nuestra vida, él nos da el regalo del Espíritu Santo, quien nos acompaña en toda nuestra vida cristiana, ayudándonos a reflejar la naturaleza espiritual de Dios, dejando atrás la vieja vida, corrompida por los deseos pecaminosos.

¿Qué refleja el fruto del Espíritu en mí?

El fruto del Espíritu Santo en nuestra vida es, de hecho, una evidencia de que tenemos una relación personal con Jesús. Cuando alguien se encuentra con él, ¡su vida cambia por completo! Y eso se va a notar en nuestras relaciones. Antes, tu reacción natural era el resentimiento, pero ahora respondes con amor; antes eras una persona ansiosa, pero ahora en ti reina la paz; antes eras impaciente, pero ahora reaccionas con paciencia, y así la lista continúa. ¿Puedes identificar el fruto del Espíritu Santo en tu vida? Gracias a Dios por su maravillosa obra en nuestro interior.

¿Ya viste el video musical de «Los frutos»? ¿Qué esperas para disfrutarlo en compañía de toda tu familia? ¡Recuerda que esta es una gran lección para pequeños y grandes!

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