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Amistades para el alma

Las buenas relaciones interpersonales no son opcionales. No si nuestro deseo es vivir para la gloria de Dios. El efecto de una relación profunda culminará en algo tan complejo y a la vez tan dichoso para el alma: la amistad.

¿Por qué la amistad es tan importante hablando en términos espirituales? Principalmente por dos razones. Primero, porque sabemos que en esta vida no estamos exentos de enfrentar temporadas de profundo dolor. Es entonces cuando los amigos se convierten en un bálsamo para el alma quebrantada. La manifestación de lealtad y amor incondicional siempre marcará la diferencia. La Palabra lo expresa de la siguiente manera: «En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia». (Proverbios 17:17 RVR1960)

Segundo, porque las amistades ponen a prueba nuestro carácter. Estamos hablando de relaciones entre personas necesitadas de la gracia de Dios, que están lidiando todos los días con fallas y debilidades producto de nuestra naturaleza pecaminosa. El autor Paul Tripp lo dice de la siguiente manera: «Tenemos motivos egoístas, envidia, codicia, y mucho más en nuestras relaciones, a menudo sin siquiera saberlo… No te sorprendas cuando tus amigos te fallen».1 Si somos honestos, nosotros no le fallamos a nuestros seres queridos menos de lo que ellos nos pueden fallar a nosotros. Esta es una de esas cosas inherentes de la vida.

En esos momentos, ¿deja de ser la amistad buena para el alma? Todo lo contario. Proverbios 27:17 dice: «Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo». A nadie le agradan las pruebas y conflictos con sus amigos, sin embargo, son necesarios para crecer en nuestro carácter y para poder seguir el ejemplo de Jesús. El Dr. Miguel Núñez comentó a sus alumnos del seminario que las heridas son proporcionales a qué tanto nos importa la otra persona. Tu pareja, tus amigos, tu familia, te van a fallar. ¡Eso será doloroso! Pero en ese momento tendrás una herramienta para crecer en santidad. A través de ello aprenderemos a perdonar, a renunciar a nuestro egoísmo, a amar sacrificialmente. El resultado de estas pruebas será un alma mucho más pura y agradable para Dios. ¡Que buenos son, entonces, los amigos para el alma! Aun en los momentos difíciles.

Cultivar una amistad requerirá que seamos intencionales y dedicados, y en ocasiones será una labor dolorosa, pero persevera, que esa amistad será un tesoro para tu alma.

1. Tripp, Paul. «5 Principios bíblicos para ser un mejor amigo». Coalición por el Evangelio, 19 de mayo de 2017, www.coalicionporelevangelio.org/articulo/5-principios-biblicos-para-ser-un-mejor-amigo/

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