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Un amor extravagante

 

Hoy se celebra una fecha muy especial: ¡el Día del amor y la amistad! A pesar del énfasis y la popularidad de dicha celebración, podemos decir que pocas cosas están tan distorsionadas en el mundo actual como el concepto del amor. Así es, miles de personas celebran algo que realmente desconocen. La explicación es simple; ¿cómo podemos conocer el amor alejados de Dios? El apóstol Juan enseña que «El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.» (1 Juan 4:8 NVI) En otras palabras, para amar de verdad necesitas conocer a Dios, porque Dios es amor.

Ahora bien, aquellos que, por gracia y atraídos precisamente por ese amor irresistible, hemos conocido a Dios, tenemos la capacidad de mostrarle al mundo este maravilloso atributo de nuesto Dios. Como ya se mencionó, muchos experimentan una versión limitada del amor, un amor que sin Cristo no deja de ser del todo egoísta, pero nosotros tenemos la capacidad dada por el Espíritu Santo para mostrar un amor «escandaloso», un amor a otro nivel.

Un ejemplo que podemos mencionar es el de Elisabeth Elliot, la esposa del misionero Jim Elliot, quien fue asesinado por una peligrosa tribu en el Ecuador. Elisabeth no solo perdonó a aquellos que salvajemente le quitaron la vida a su marido, sino que amorosamente estuvo dispuesta a regresar, continuar con el ministerio y servirles de corazón. ¿Cómo tuvo la capacidad para hacer algo así? ¡Esto no es normal! No en este mundo donde solo se busca el beneficio personal. Ella sencillamente estaba siguiendo el ejemplo de su maestro. «Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.» (1 Pedro 2:21 NVI)

Jesús nos amó de tal manera que vivió una vida de obediencia, sin pecado, y aun así fue a morir en la cruz en nuestro lugar. Esta es la muestra de amor más extravagante que jamás se haya manifestado. ¡Sigamos sus pisadas! Que el Señor nos conceda el privilegio de mostrar esta clase de amor, porque sólo este amor tiene la capacidad no solo de transformar el presente, sino la eternidad para siempre.

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