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Revelación que obliga

Revelación que obliga

Revelación que obliga

«Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos» (2 Corintios 5:14-15). Estas palabras, a pesar de que fueron escritas a los corintios hace miles de años, siguen resonando hoy en día con mucho qué decirnos. El apóstol Pablo escribe sobre cómo la revelación de amor del Señor es algo que nos constriñe. Otras versiones dicen que es un amor que nos obliga o nos controla. Es una aseveración muy interesante en la que me gustaría meditar, ya que nos habla sobre el amor de Cristo y sobre la respuesta que genera en nosotros.

Sacrificios vivos, bien muertos

Después de afirmar que el amor de Cristo nos obliga, Pablo nos explica cómo es que uno murió, refiriéndose a Cristo, y dice que entonces todos murieron. Esto es cierto. Como Pablo nos explica en otras epístolas, al creer en Cristo nosotros morimos también; morimos a nuestros pecados, a nuestros deleites, a nosotros mismos y entonces, es como si hubiéramos sido crucificados junto con él. Nos convertimos en sacrificios vivos (sacrificios porque hemos muerto a nosotros mismos, pero vivos porque tenemos vida en el Espíritu). Esto quiere decir que ya no llevamos a cabo nuestra propia voluntad, sino que buscamos la del Padre.

En teoría suena sencillo: como ya morí a mí mismo, ahora tengo los deseos y la voluntad del Padre. Sin embargo, no siempre es así. Muchas veces el enemigo y aún nuestra propia carne buscará meterse en el camino y nos mostrará cosas que son aparentemente más agradables o más disfrutables que Cristo. Pero, si nos evaluamos a nosotros mismos día a día y renovamos nuestro entendimiento, no caeremos en estas mentiras y podremos rendir nuestra voluntad al Señor. Es por eso que dice este verso que el amor del Señor nos obliga o nos presiona constantemente, por medio de su Espíritu, a buscar las cosas de arriba, a corresponder el amor de Cristo.

Una respuesta digna

Romanos 12 habla sobre cómo sacrificar nuestras vidas y morir a nosotros mismos es algo que no solamente a él le agrada, sino que es lógico y racional en respuesta al amor que él tuvo por nosotros y a lo que ha hecho a favor nuestro. A Jesús le agrada aquel tipo de amor que no hace las cosas por compromiso, por obligación o con agendas escondidas, sino por reciprocidad y por gratitud.

Entonces, tomando todo esto en cuenta, de lo que habla este versículo cuando nos dice que el amor de Jesús nos constriñe es de que la revelación que el Espíritu nos da acerca del amor de Dios nos permite corresponder a este mismo amor de una manera tan grande como él debe recibirla. Si el Espíritu nos revela quién es Cristo, su persona y su obra, entonces podremos reaccionar de la manera en que es apropiada, obvia y digna, según su gran amor por nosotros.

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