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Construye puentes para compartir el evangelio

Todos aquellos que tenemos el deseo de compartir nuestra fe con nuestros amigos y seres queridos nos hemos encontrado en ese momento en el que no sabemos cómo tornar una conversación convencional hacia temas espirituales que propicien nuestra exposición del evangelio. «¿Cómo paso del partido de fútbol del fin de semana a algo que pueda tener un impacto eterno en su corazón?» «¿Cómo le hago para hacer la transición de “los problemas políticos” o del trabajo a la esperanza en Jesús?». Preguntas. Sí, ¡haz preguntas!

Las preguntas en una conversación nos permiten construir puentes que nos lleven al momento propicio para compartir acerca de la fe en Cristo Jesús. Aprovecha los temas de interés común para crear confianza y afinidad con la otra persona; esto puede ser muy útil e importante a la hora de compartir el evangelio.

El que tenga oídos para oír

Debemos aprender a ser buenos oidores. A veces pensamos que compartir el evangelio consiste únicamente en hablar. Escucha a las personas, presta atención a los detalles, observa cuales son sus gustos, temores, problemas, ideas, o filosofías. Las preguntas son una forma efectiva y noble de obtener dicha información. Si vamos de lleno a los temas espirituales sin construir puentes de empatía, corremos el riesgo de que la otra persona se cierre o ponga una barrera para evadir todo lo relacionado con el cristianismo. No me malinterpretes, no digo que «el puente» sea más importante que el «destino». El poder de transformación radica en el mensaje del evangelio. Precisamente, lo que nos interesa es poder llegar ahí.

Lo que tienen en común

Como popularmente se dice, «cada cabeza es un mundo», y eso hace que dependiendo de la persona, los temas que elijamos hablar y las preguntas que decidamos hacer dependerán de sus gustos y preferencias. Por ejemplo, si conversas con una mamá con hijos pequeños, el tema de la crianza puede ser ese puente que te lleve a una conversación espiritual. Por ejemplo, podrías preguntarle: «¿Ustedes se basan en algún principio o método de crianza para educar a sus hijos?» Después tu puedes responder: «Interesante, nosotros hemos tomado la Biblia para que sea el fundamento y la guía en todo lo relacionado con nuestros hijos». Seguramente responderá: «¿La Biblia? ¿Y qué tiene que ver eso con crianza?». Y la conversación ya es propicia para hablar acerca del evangelio.

Otros temas

Otro ejemplo puede ser el tema de las situaciones actuales. Podrías decir: «Amigo, ¿sabías que la Biblia es un libro notalmente relevante? ¿Te gustaría saber lo que la Biblia tiene que decir sobre el tema?». Si hablas con un intelectual, podrías decirle: «¿Sabías que la Biblia es el libro más vendido del mundo? ¿Sabes de que trata?». O bien, quizás ese puente sea la propia relación. Podrías decir: «Amigo, hace muchos años que nos conocemos y hay algo muy importante para mi que no te he dicho antes. ¿Me darías permiso de contarte acerca de mi caminar con Dios?».

Estos son solo algunos ejemplos, que sé,  te han llevado a pensar en temas y preguntas potenciales dependiendo de la persona que tengas en mente. ¡Sé estratégico e intencional! Confía que el Señor puede usarte y depende de su gracia y del poder del Espíritu Santo. Para cerrar, te comparto un último ejemplo. Tal vez ese puente pueda ser esta sencilla pregunta: «¿Hay algo en específico por lo que pueda orar por ti?».

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