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Tres beneficios de un corazón agradecido

¿Alguna vez te has preguntado qué tan importante es para Dios la gratitud? Desde el Antiguo Testamento vemos cómo los «sacrificios de agradecimiento» subían como aroma agradable para el Señor. También vemos cómo David exhorta al pueblo de Dios con las siguientes palabras: «Entren por sus puertas con acción de gracias; vayan a sus atrios con alabanza. Denle gracias y alaben su nombre» (Salmos 100:4, NTV). La palabra original para «dar gracias» (yadah, en hebreo) significa «alabar o dar un reconocimiento público, contarles a otros lo que Dios ha hecho». Definitivamente la gratitud es una de las expresiones de adoración más profundas, porque consiste en una proclamación pública de lo bueno que ha sido Dios con nosotros.

Lo maravilloso es que aun en aquellas cosas que ofrecemos a Dios encontramos bendiciones para nosotros mismos. No digo que el enfoque de las acciones de gracias gire en torno a nuestro propio beneficio, pero hacemos bien en apreciar la importancia y la virtud que encontramos en un corazón agradecido.

Primer beneficio

El corazón agradecido nos ayuda en nuestra lucha contra el pecado. La gratitud nos libera de la presunción egoísta de creer que las bendiciones que tenemos se deben a nuestro esfuerzo y nuestros méritos; nos ayuda a tener presente la gracia inmerecida de Dios. La falta de gratitud desvía la alabanza hacia nosotros, mientras que la gratitud dirige la gloria solo a Dios.

Segundo beneficio

Nos ayuda a encontrar contentamiento; la gratitud es un antídoto en contra de la depresión. Seguramente los expertos nos podrán hablar de cómo esta impacta la autoestima de manera positiva. En vez de enfocarnos en lo que no tenemos, el corazón agradecido tiene la capacidad de reconocer que Jesús es más que suficiente y de apreciar las bendiciones que de él proceden.

Tercer beneficio

La gratitud mejora nuestros vínculos interpersonales. Cuando eres agradecido con los demás, ellos pueden saber lo importantes que son para ti. Sirve a los demás sin esperar reconocimiento pero no dejes de reconocer a aquellos que han sembrado en tu vida. Quizás esta lectura sea un buen estímulo para que al finalizar llames a tus pareja, a tus padres, familiares, amigos, pastores, o hermanos en la fe, para decirles lo agradecido que estás con Dios por tenerlos y lo importantes que son para tu vida.

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