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Tres beneficios de leer los salmos

Los salmos conforman una parte muy importante de la Biblia y acompañan al creyente en sus diferentes etapas de la vida. Ya sea que estés alegre o triste, confiado o atemorizado, celebrando o en lamento, ¡seguro hay un salmo con el cual puedes identificarte!

Los 150 salmos que encontramos en las Escrituras son una colección de oraciones y cantos hebreos que ayudan al pueblo de Dios a dar alabanza y adoración al Señor. Al leerlos, encontrarás salmos mesiánicos (aquellos que hablan de la venida, nacimiento y sacrificio de Jesús), de alabanza o agradecimiento, de lamento o arrepentimiento, de sabiduría, históricos, testimoniales, entre otros. Están escritos en un estilo de poesía hebrea, tienen la capacidad de cautivarnos y edificar nuestra mente, no sin antes fortalecer nuestro corazón.

Con la finalidad de animarte a no olvidar los salmos en tu lectura devocional, a continuación compartiremos tres beneficios prácticos que obtendrás al leer los salmos.

Nos guían en alabanza y adoración

¿Alguna vez te has preguntado cómo le agrada a Dios que le alabemos? ¡Echa un vistazo a los salmos! Nos guían a adorar a Dios con sinceridad, gozo, pasión, entrega y sumisión. Toda nuestra vida debe de ser presentada como una ofrenda de adoración, pero no olvides que la Biblia está llena de música y canciones. Él no está interesado en la calidad de tu voz, sino en la de tu corazón.

«¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alaben a Dios en su santuario, alábenlo en su poderoso firmamento… Alábenlo con sonido de trompeta, alábenlo con el arpa y la lira. Alábenlo con panderos y danzas, alábenlo con cuerdas y flautas… ¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!» (Salmos 150:1, 3-4, 6, NVI).

Nos guían a acercarnos con confianza y sinceridad

Tengo que admitir que las primeras veces que leí los salmos, ¡algunas expresiones se me hacían bastante osadas! Por ejemplo, en Salmos 74:1, Asaf expresa: «¿Por qué, oh Dios, nos has rechazado para siempre? ¿Por qué se ha encendido tu ira contra las ovejas de tu prado?» (NVI). Es importante aclarar que aquellos salmos de lamento que comienzan en confusión, terminan siempre en confianza y esperanza. El salmista no está enseñando que Dios abandona a su pueblo, ¡queda bastante claro que si hay alguien que ha permanecido fiel es el Señor! Lo que sí nos enseña es que podemos acercarnos a él con sinceridad.

¡Dios lo sabe todo y nos invita a abrir nuestro corazón sin ocultar nuestras emociones! Él es nuestro Padre y por medio de Cristo podemos acercarnos confiadamente para expresarle nuestra gratitud, nuestro arrepentimiento y las peticiones y necesidades de nuestro corazón, siempre y cuando nuestras palabras no incurran en pecado o blasfemia en contra de su nombre.

Nos guían a meditar en lo que el Señor ha hecho por nosotros

En los salmos podemos ver al Dios que creó los cielos y la tierra, al Dios que redimió a su pueblo y lo liberó de la opresora esclavitud, al Dios que anunció la venida del Salvador que vendría a entregar su vida para darnos vida eterna. ¡En los salmos recordamos las grandes hazañas de nuestro Dios! Estas nos recuerdan que él está por encima de todo lo creado y es digno de suprema adoración. «Alábenlo por sus proezas, alábenlo por su inmensa grandeza» (Salmos 150:2, NVI)

Cuéntanos, ¿cuál es tu salmo favorito?

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