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El que esté libre de pecado

El que esté libre de pecado…

El diario New York Times publicó hace un tiempo una entrevista a la reconocida actriz Uma Thurman, con la que se sumó una acusación más de acoso sexual contra el productor de cine Harvey Weinstein, en lo que comenzó en octubre de 2017 como el peor escándalo por acoso en Hollywood y dio origen al movimiento mundial #MeToo, del que probablemente todos hemos leído en las redes sociales incluso casi dos años después.

Entretanto, los medios estadounidenses informaban acerca del suicidio del actor Mark Salling, quien fue parte del elenco de la exitosa serie Glee y estaba a la espera de recibir una condena de entre cuatro y siete años de cárcel tras declararse culpable de posesión de pornografía infantil en octubre de 2017.

Sumado a esto, a finales del mes de enero de 2018, el médico Larry Nassar fue condenado a una pena de entre 40 a 175 años de prisión por los abusos que cometió contra más de 150 deportistas, algunas de ellas integrantes del equipo olímpico de gimnasia de Estados Unidos.

¿Qué está pasando? Para algunos de nosotros, la opinión más justiciera sería simplemente: «Ese es el castigo que merecen los criminales», pero antes de lanzar juicios es mejor examinarnos y reconocer que todos somos susceptibles de errar en nuestra área sexual, entre otras cosas porque vivimos en una cultura que aprueba y promueve la pornografía, pero como es lógico, repudia sus consecuencias.

Al ver la película «El corazón del hombre» y conocer la forma en que nació la idea de realizarla, podemos entender que es una metáfora de la forma en que asumimos el problema del abuso sexual y la manera en que esperamos que se solucione.

Cuenta Jason Pamer, productor ejecutivo de la cinta, que la idea inicial era producir un documental acerca de la trata de personas en el que se avergonzara públicamente a quienes contrataran mujeres jóvenes para tener relaciones con ellas. Todo cambió cuando descubrieron que quienes buscan estos servicios son hombres atados por la pornografía, pero las cosas dieron un giro aun mayor cuando reconocieron que varios miembros del equipo de realizadores estaban luchando con lo mismo.

Al respecto, Pamer comenta: «Nos dimos cuenta de que esa (la verguenza) no es la manera en la que cambias el corazón de una persona, la única forma es invitarlo y mostrarle que hay algo mejor que lo que está haciendo».

La sexualidad es el nuevo campo de batalla del enemigo, es su arma favorita para  destruir a hombres y mujeres de influencia, que tienen dominio de sus retos profesionales, pero permiten que la cultura secular controle su quebrantamiento sexual y los deseos de su corazón.

Después de ver la película «El corazón del hombre», y aunque el mundo no lo quiera, podemos sentir compasión hacia todos los Weinstein, Salling y Nassar, pero también hacia sus víctimas. Podemos verlos, por lo menos un poco, como los ve Dios. Entonces es inevitable preguntarnos: ¿Quién los inició sexualmente y cómo?, ¿fueron ellos víctimas de abuso antes de convertirse en victimarios?, ¿cómo romper el ciclo: pornografía-abuso-vergüenza?

En octubre de 2017 la revista TIME le dedicó su portada a Weinstein, en la que lo hace ver como un monstruo y lo describió con estas tres palabras: «Productor. Depredador. Paria». Algunos meses atrás, la misma revista publicó una edición conmemorativa por la muerte de Hugh Hefner, creador de la revista Playboy, revista con material fotográfico para adultos.

Es preocupante cuando nos volvemos complacientes con la pornografía y permitimos que una imagen rompa límites en nuestra mente. Debemos darnos cuenta de que la pornografía no puede disfrazarse de arte porque no está inspirando a nadie sino que está arruinando la vida de hombres y mujeres, como pudiera sucederle a cualquiera de nosotros, nuestros vecinos, amigos y todos o cualquiera de estos tres personajes que tanto odio han despertado, o por lo menos, desdén.

Es por eso que el mensaje de la película «El corazón del hombre» tiene tanta relevancia. Todos (en mayor o menor medida) hemos experimentado el quebrantamiento sexual, todos nos hemos preguntado cómo controlar nuestros deseos y ser verdaderamente puros. La respuesta que plantea la película es esperanzadora: en medio de nuestra lucha Dios está con nosotros, la vergüenza que ha producido en nosotros el pecado sexual o el abuso no es una barrera que nos impida acercarnos a él, es en realidad un puente.

«El corazón del hombre» es una invitación a dejar entrar a Dios a nuestra oscuridad y a que él mismo nos muestre que solo él puede sacarnos de la cueva en la que nos metimos o en la que otros nos metieron. Todo hombre o mujer abatido por la vergüenza, independientemente de si está en la posición de víctima o victimario, debe conocer su mensaje: Dios nos amó desde que fuimos pecadores (Romanos 5:8) y ese amor incondicional e irracional es la única razón suficientemente fuerte para ser sanados del dolor, dejar nuestro pecado y tomar mejores decisiones.

Ese es el mensaje que debemos compartir, esa es la buena noticia que necesitamos contar, pregonar, repetir y dar a conocer: que la bondad de nuestro Dios y su amor por aquellos que pecamos es infinito, porque a fin de cuentas, «el que esté libre de pecado que tire la primera piedra».

Romanos 5:8 «Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros» (NVI).

Puedes ver «El corazón del hombre» en nuhbe.tv.

https://www.nuhbe.tv/el-corazon-del-hombre 

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