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Realidad o ficción

¿Realidad o ficción? Tu mente no lo sabe

¿Realidad o ficción? Tu mente no lo sabe

¿Has escuchado la frase: «Si puedes imaginarlo puedes lograrlo»? ¿Qué pasa si te decimos que si lo has imaginado ya ha sucedido? La mente es una creación asombrosa, eso lo sabemos, pero, ¿sabías que tanto la Biblia como la ciencia y la experiencia muestran que esta no puede diferenciar lo real de lo imaginario?  La realidad o ficción. 

Experiencia

Cuando estés pasando por un puente alto, imagina que se va a caer, mira hacia abajo y piensa que va a colapsar. No tardarán en aparecer los síntomas del miedo, te sudarán las manos y vas a querer bajar de allí lo más pronto posible. 

En el libro The Power of Habit (El poder de los hábitos), Charles Duhigg habla sobre el proceso que llevó a Michael Phelps a convertirse en el mejor nadador que ha existido. El autor cuenta que Phelps empezó a practicar este deporte cuando tenía siete años. Un entrenador local, Bob Bowman, vio que tenía la anatomía ideal para ser un campeón, sin embargo, tenía una debilidad, se ponía excesivamente nervioso antes de las competencias. 

Entonces Bowman le enseñó a desarrollar su ventaja competitiva, todos los días le decía: «No olvides ver el video esta noche y mañana en la mañana». Bowman se refería a que Phelps debía visualizar la carrera en su mente, y a sí lo hizo miles de veces, cada vez que competía seguía su programa mental. 

El 13 de agosto de 2008, en los Juegos Olímpicos de Beijing, Phelps competía por los 200 metros estilo mariposa, pero algo no salió bien, sus lentes se llenaron de agua. Para cualquier nadador este hubiera sido el fin, pero Phelps, lleno de calma, siguió el plan que tantas veces había realizado en su mente. Ese día no solo ganó el oro en la competencia sino que batió un record mundial. 

Ciencia

Se han realizado estudios en los que se les pide a deportistas de alto nivel que se imaginen en un competencia mientras un monitor mide su actividad cerebral. Los resultados son asombrosos porque su mente y cuerpo reaccionan de la misma manera en que se comportan cuando están compitiendo en la realidad. 

Biblia

Jesús dijo en Mateo 5:28: «Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en el corazón». Los ojos son como una cámara, toma fotos y las guarda en el archivo de nuestra mente. Lo que vemos, sea con nuestros ojos físicos o en nuestra imaginación, tiene un impacto poderoso sobre la forma en que actuamos, quiénes somos, lo que creemos y cómo nos relacionamos.

Así mismo actúa la fe. En Mateo 9:20,21 vemos a la mujer del flujo de sangre acercarse a Jesús completamente segura de que, al tocar por lo menos su manto, sería sanada. Ella vio el milagro en su mente antes de que sucediera, y así pasó. 

¿Qué sería de nosotros sin la imaginación? Todo lo bueno viene de Dios, y la imaginación no es la excepción. Esta nos permite crear, aprender, y también desarrollar empatía con las personas, ponernos en su lugar y entender sus circunstancias, en otras palabras, tener misericordia. 

Sin embargo, también nos hace vulnerables. El pasaje de Mateo nos muestra que para pecar no solo necesitamos consumar nuestro deseo de hacerlo, es cuestión de permitir que esa intención entre por la ventana de nuestros ojos, sea alentada por nuestra imaginación y estará hecho. 

La solución

¿Cuál es la solución? 2 Corintios 10:5 dice que las armas con las que luchamos no son de este mundo sino son de Dios, y nos permiten, entre otras cosas, llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. No podemos comprometernos a no tener malos pensamientos, porque fallaremos. Lo que sí podemos hacer es pensar en lo que estamos pensando y tomar la decisión consciente de hacer lo que dice la Biblia: «Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza», (NTV).

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