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Solo sigue nadando

Metas que llevan mucho tiempo en realizarse… ¿alguna vez te has puesto una? Desde bajar de peso —que puede tomar algunos meses— hasta aprender un nuevo idioma —que puede tardar un par de años— o comenzar algún negocio exitoso, que puede tomar muchos años en despegar. ¡Sería genial que pudiéramos hacer dietas de un día y lograr los resultados deseados! O hacer algún estudio que con toda certeza pudiera indicarnos si un negocio va a prosperar, antes de decidir si abrirlo o no. Hay tantas cosas que mi mente quisiera saber o tener inmediatamente con poco esfuerzo.

¿Sabías que los mercadólogos han llamado a los consumidores de este tiempo «la generación microondas» o la «generación cinco segundos»? Esto ya que el promedio de tiempo que una persona gastará en esperar a que una página de internet cargue es de menos de cinco segundos. Si tarda más, la persona seguramente pasará de largo esa página e irá a la siguiente. Quizás con los más jóvenes el tiempo sea aun menor. Si toda esta inmediatez que recibimos día a día gracias a la tecnología afecta la forma en que vivimos, consumimos y nos relacionamos, estoy segura de que de algún modo u otro afecta nuestra vida espiritual también.

Un espíritu dispuesto

Este es un tema en el que debemos tener los ojos bien abiertos siempre, ya que precisamente la Biblia nos llama a lo contrario: A perseverar en la fe, a seguir adelante aún y cuando las cosas se pongan difíciles, a ser constantes, a no depender de los resultados que ven nuestros ojos, sino del conocimiento que tenemos de nuestro Dios. ¡A seguir nadando pese a cualquier prueba!

El libro de Josué nos enseña que con esfuerzo se alcanzan las metas, y apegándonos a la Palabra de Dios. «Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas» (Josué 1:7, RVR60). Este versículo lo pone simple, el que se esfuerza es el que llega, o como dice el dicho «el que persevera, alcanza».

Jesús nos advierte que seremos tentados a desistir, sobre todo en nuestras disciplinas espirituales como la oración o la lectura de la Biblia: «Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil» (Mateo 26:41, NVI). Cuando no veamos resultados inmediatos, en vez de rendirnos, busquemos al Señor con más insistencia. El espíritu está dispuesto a perseguir las cosas del Espíritu. Pero tengamos cuidado de no desmayar cuando las cosas se pongan difíciles. Inclusive estemos alerta de no dejar de buscar a Dios en momentos que no son precarios sino en los que simplemente podríamos decir que no tenemos «ganas» o tiempo.

Si la vida te derrota, ¿qué debes hacer?

No solamente las luchas diarias son un reto para no caer en tentaciones y continuar hacia los planes que tengamos. La propia vida cristiana es una invitación a perseverar, a seguir nadando. En el mundo tendremos muchas pruebas, pero al final, quienes hayan vencido en el nombre de Cristo, tendrán una corona de gloria y una morada en la casa de Dios. «pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo» (Mateo 24:13, NVI). La Biblia nos invita a considerar el sacrificio de Cristo cada que nos encontremos frente a una situación difícil en la que queramos rendirnos: «Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo» (Hebreos 12:3, NVI).

¿Viste la película «Buscando a Nemo»? El pez papá y su compañera, Dory, se enfrentan a muchos obstáculos antes de encontrar a su hijo. Muchos de estos obstáculos los desesperan, los retrasan en su camino y los hacen querer rendirse o sentir que ya no pueden más. En un punto en el que el pez papá ya no quiere seguir adelante porque cree haber perdido la pista que lo llevaría a su hijo, su compañera le dice: «Si la vida te derrota, ¿qué hay que hacer? Solo sigue nadando». Y cantando esa frase guía a su amigo hasta donde necesitaban llegar.

Así que, cuando mires tu vida espiritual, revisa si encuentras alguna de aquellas características con las que los mercadólogos han catalogado al público moderno. Asegúrate no ser alguien que desiste pronto cuando no ve resultados o que nunca llega hasta el fin de las cosas. En esto que sí es importante, que sí determina tu destino, solo sigue nadando.

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