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El arte de manejar una conversación difícil

Hay personas que son el Van Gogh o el Miguel Ángel de las comunicaciones, ¡porque de verdad hacen arte al expresarse! Por el otro lado, nosotros nos sentimos muchas veces como dibujantes de kínder cuando se trata de tener una conversación difícil. ¿Alguna ves ha sentido que no lograste cumplir con el objetivo de una conversación? ¿O tuviste una conversación, y lejos de resolver los conflictos, todo empeoró?

La comunicación es tan importante que inclusive hay estudios y carreras profesionales dedicados a este tema. ¿Cuántas personas no incendian las redes sociales con una declaración, simplemente porque no supieron cómo expresarse? Así sucede en nuestras conversaciones; la resolución de un conflicto recae en gran parte en nuestra forma de expresarnos y comunicarnos. Todos conocemos a ese tercero que se acerca a interceder o abogar por alguien y enuncia la famosa frase: «Lo que en realidad quiso decir…». También me ha pasado que después de una acalorada discusión, escucho algo como esto: «¡Por eso! Pensamos igual, solo que lo estamos expresando de diferente manera y tú no me entiendes». Sin duda, la comunicación es un arte que no podemos darnos el lujo de ignorar. 

Como cristianos, nuestras conversaciones deben de estar cargadas con la sabiduría de lo alto, y respaldadas por el carácter de Cristo, para que mediante la humildad y el amor podamos llegar a la armonía y la unidad. A continuación quiero compartir algunos consejos prácticos que nos ayudarán a convertirnos en «verdaderos artistas» en una conversación difícil.

  1. Habla en persona

En esta era digital y sobre todo después de la pandemia por la COVID-19, nos acostumbramos a tener conversaciones por texto o por mensajes de voz. Si bien esto es útil, en nada se compara con hablar en persona. De pronto, detrás de un teléfono podemos sentir la confianza de ser altivos o de decir algo hiriente que no diríamos estando frente a frente. También recordemos que en gran medida la comunicación es corporal o no verbal. Si no estamos viendo las expresiones de la otra persona, podemos inferir intenciones que quizás no son verdad.

  1. Aprende a escuchar

Si tienes una conversación difícil con alguien, no te precipites a hablar. Sé cordial y respetuoso, y dale el lugar a la otra persona para que pueda comunicar su sentir. Esto será una poderosa herramienta para presentar una réplica bien informada y libre de mal entendidos.

  1. Sé valiente

En una conversación difícil se necesita muchísima valentía. No sé si a ti te suceda, pero cuando te estás preparando en casa para esa conversación, cuando estás meditando en algo que quieres comunicar, tienes ya un plan de lo que vas a decir, pero cuando tienes a la persona enfrente, te sientes intimidado y al final dices las cosas de una manera diferente o no las dices en lo absoluto.

Hace poco vinieron unos amigos a cenar y la intención era tratar un tema en particular. Al final, pasó toda la noche y no me atreví a decir lo que tenía que expresarles. Para que esto no te suceda, cuando comiences la conversación con alguien, puedes decir algo así: «¡Muchas gracias por darme la oportunidad de platicar contigo, lo valoro mucho! Además de pasar un buen rato, hay algo que me gustaría conversar más adelante, así que recuérdame si acaso se me olvida». Sé que no se te va a olvidar, pero también sé que probablemente no vas a saber cómo hacer la transición hacia ese tema. Esto te ayudará a que la otra persona también dé pie a tratar ese asunto importante. Recuerda que decir las cosas con honestidad y transparencia no está peleado con el respeto y la cordialidad.

  1. No guardes rencor

Por último, hay algo muy importante que quiero decirte: Por más «artista» que seas, muchas veces el «cuadro» no resulta como lo esperabas. ¿Cuántas pinturas no habrá desechado DaVinci? No podemos controlar la reacción de la otra persona. Tal vez cumpliste con todos estos consejos, fuiste humilde, cortés y amable, y aun así, la otra persona no reaccionó como debía o como esperabas que lo hiciera. Es en esos momentos cuando más debemos tener presente a Cristo, pedirle al Espíritu Santo que nos dé la gracia para reaccionar con amor, y misericordia para no guardar rencor o resentimiento en nuestro corazón.

Al final podrás tener un corazón sano y la conciencia tranquila de haber cumplido con lo que Pablo enseña en Romanos 12:17-18: «Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas. Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos» (NTV).

Te invito a leer también el artículo «¡No huyas de ese conflicto!», aquí, en el Blog CanZion, que es un buen complemento de este importante tema.

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