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Dios no subestima tu prueba

Las personas son expertas en catalogar y por ende subestimar las pruebas que otros atraviesan. De alguna manera quieren transmitir que tu pesar no tiene fundamento porque «no has sufrido como yo». Claro, estoy consciente que hay de tragedias a tragedias, pero eso no quiere decir que aquello que estés atravesando no sea una prueba real para ti.

Ganarás empatía

Recuerdo que yo solía pensar que la gente que lamentaba o se deprimía por una ruptura amorosa era una exageración. Me da vergüenza reconocerlo, pero inclusive pensaba, «¡Que lo supere!, ¡no se le ha muerto nadie!», hasta que un día me paso a mí, y sí, también fue una prueba muy dolorosa para mi corazón.

Una de las cosas que ganamos a través de las pruebas es sensibilidad y empatía para con los demás. Ahora, de alguna manera, podemos entenderlos y estar atentos a sus necesidades. Ahora podemos ayudarles a recorrer ese camino hacia la restauración que nosotros mismos hemos ya atravesado. Por esta razón no debemos ser prontos en juzgar a alguien que se ve notablemente afectado por una prueba o dificultad que tal vez a simple vista no nos parezca significativa. Cada persona proviene de un contexto y trasfondo diferente, y sin duda, esto influye en nuestra percepción y  experiencia particulares de las situaciones que enfrentamos en la vida.

Jesús es compasivo

Las pruebas pueden describirse en el contexto de las tentaciones o simplemente, de las dificultades que enfrentamos, pero en cada una de ellas tenemos la hermosa confianza de que Jesús nos entiende y se compadece de nosotros. Hebreos 4:15 dice: «Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó» (NTV).

Así que si estás en una etapa de tu vida en la que sientes que nadie te comprende realmente, recuerda que Dios no subestima tu prueba. Puedes acudir a él con la confianza de que no te dirá: «¡Hijo, tengo asuntos más importantes que ese, ¿por qué me molestas?». ¡No! Él es nuestro Padre amoroso y tierno que está al tanto de cada una de nuestras necesidades. Descarga tu corazón delante de él y encuentra en él la paz y el consuelo para seguir adelante.

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