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Jesús, el cielo en la tierra

«Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca» (Mateo 4:17, NVI). Recientemente la banda Un Corazón lanzó una nueva canción titulada: «Cielo en la tierra». Con una profunda narrativa, nos cuenta la historia de la humanidad de una manera extraordinaria. Cada verso de la canción relata las diferentes etapas de nuestra historia a la luz de los propósitos eternos de Dios, encontrando su clímax en la gloriosa revelación del Hijo de Dios y su obra de salvación. Hagamos un recorrido a lo largo de los versos para recordar la indescriptible manifestación del amor de Dios.

El cielo y la tierra creó

La banda describe con un delicado verso inicial el Génesis de la creación: «El cielo y la tierra creó, de la tierra él nos levantó. Aliento sopló, su imagen nos dio y en su reino él nos abrazo». ¡Tenemos acceso al arquitecto de todo lo que existe! Él nos formó del polvo de la tierra y vio que era bueno. No tenía la necesidad de crearnos, sin embargo lo hizo para que disfrutemos de nuestra comunión con él y darle gloria a su nombre.

La tierra su amor traicionó

Pero la historia continúa, y cuando todo parecía perfecto, sucedió uno de los momentos más trágicos de la historia: «El cielo a la tierra amó y la tierra su amor traicionó. El cielo lloró, pecado manchó el propósito de la creación». El pecado en los seres humanos levantó un muro divisor entre nosotros y Dios. Antes se gozaban en él, ahora se ocultaban. Antes le daban gloria, ahora eran sus enemigos.

El cielo en la tierra nació

Pero la historia no termina ahí, el tercer verso nos relata las buenas noticias de gran gozo: «El cielo en la tierra nació, de su trono a un pesebre llegó, como hombre creció, el Hijo de Dios al perdido su amor extendió». Juan 1:14 dice que: «…el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (NVI). Dios no se quedó con los brazos cruzados, hizo renacer la esperanza mediante el nacimiento del Salvador del mundo, el Mesías prometido: ¡Jesús! Él manifestó en esta tierra amor, compasión, poder y autoridad, transformando la vida de aquellos que se encontraban con él. Como bien dice la canción: «Con milagros su gloria mostró, enfermos sanó, hambrientos sació, como fuego en la noche brilló».

El cielo en la tierra murió

El precio era costoso. Solamente un ser humano perfecto sería capaz de pagar el precio de una humanidad en deuda. «El cielo en la tierra murió, cada gota de sangre vertió, clamando perdón para el pecador, en la cruz la esperanza venció». Jesús estuvo dispuesto a sufrir la peor muerte de todas, por amor al Padre y por amor a nosotros, para que tengamos vida en vez de muerte, redención en vez de perdición.

El cielo en la tierra venció

Y cuando el infierno celebraba, al ver al Hijo de Dios en la oscuridad de la tumba, ¡luz resplandeció! Continúa Un Corazón en uno de sus versos: «El cielo en la tierra triunfó, del infierno las llaves tomó, en gracia y justicia él resucitó, ¡toda gloria a Jesús nuestro Dios!». Jesús venció a la muerte, siendo el primogénito de la resurrección, para que un día los que hayamos creído en él también nos levantemos juntamente con él. ¡Qué gloriosa esperanza!

El cielo en la tierra bajó

Después de resucitar, Jesús ascendió al cielo, pero él no nos dejó huérfanos, nuevamente el cielo descendió en la persona del Espíritu Santo. «El cielo a la tierra bajó, el Espíritu Santo llegó. Lo puedes sentir en cada latir despertando su reino en ti». Él nos recordaría todas las cosas que nos enseñó Jesús sobre la tierra, él es el fiel Ayudador.

El cielo a la tierra vendrá

Él ya está aquí en Espíritu, pero del cielo un día descenderá y todo ojo le verá. Con estas líneas concluye este hermoso poema que nos ha llevado de la mano a repasar nuestra historia en Cristo: «El cielo a la tierra vendrá y la historia completa será, pero al esperar, podemos cantar: el cielo en la tierra aquí está».

¿Qué provoca en sus hijos el recordar las Buenas Noticias? ¿En dónde desembocan los ríos de amor manifestados en la cruz? ¡En una desbordante adoración! «¡Aleluya, los redimidos cantamos! ¡Aleluya, desde la tierra adoramos!». Unamos nuestras voces y entonemos junto con Un Corazón este coro que expresa nuestra exaltación a nuestro amado Jesús, el cielo en la tierra.

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