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Tres consejos para preparar tu celebración de Navidad

Cada vez que se acerca una fecha importante, invertimos tiempo en preparación previa para de esta manera estar listos, aprovechar y disfrutar al máximo el evento o la celebración. Por ejemplo, un maratonista invierte tiempo en entrenamiento, descanso, terapias, alimentación, para cuando llegue la fecha de la competencia dar su máximo rendimiento. ¡No se diga una novia previo a al día de su boda! ¿Qué no prepara la futura esposa? Vestido, flores, mesas, invitaciones, ¡una lista sinfín! La preparación también expone que tan importante es para alguien la fecha.

Recuerdo uno de mis cumpleaños con bastante cariño, ya que mis amigos invirtieron mucho tiempo y esfuerzo preparándome una fiesta sorpresa y consiguiendo los recursos para darme un regalo muy especial. Su preparación previa me mostró que les importo.

La Navidad está a la vuelta de la esquina. Particularmente me gusta pensar en esta fecha (por el significado que tiene y el vínculo familiar que propicia) no como un día que simplemente llega, sino una celebración digna de mi preparación anticipada. A continuación, compartimos tres consejos prácticos a tomar en cuenta para que disfrutes al máximo la Navidad y seas un instrumento de bendición:

Recuerda el motivo de la celebración: ¡Jesús!

Citando Hebreos 1:3, el pastor y maestro de la Palabra, John Piper, escribe lo siguiente: «La Navidad trata de la venida de Cristo a este mundo. Trata del Hijo de Dios, quien existía desde la eternidad con el Padre, como “el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es». Medita y agradece al Padre por el regalo más grande jamás dado a la humanidad. Medita también que cosas han tomado un mayor peso en nuestra cultura pero que realmente no son el centro, ni marcan el propósito de la celebración. El Señor ha provisto un Salvador a una humanidad corrompida. ¡Gloria a Dios en las alturas! Recuérdale a las personas a tu alrededor que Jesús es el motivo de la celebración. «Pues todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén» (Romanos 11:36 NTV).

Sé un embajador de reconciliación.

Las peleas familiares e interpersonales son algo muy común, producto de nuestra naturaleza caída. No hay nada más triste que una reunión familiar con sus miembros enemistados. Vence el orgullo, sé el primero en pedir perdón (aun y cuando sientas que no tienes la culpa). Recuerda que el mismo Jesús que celebramos nos dio a sus seguidores el ministerio de la reconciliación. Ten presente cuánto has sido perdonado por medio de Cristo, y de esta manera, medita en que si él nos perdonó una ofensa mayor, ¿quiénes somos nosotros para no perdonar faltas menores?

Tal vez tú no estás enemistado con alguien, sin embargo, si sabes que algunos de tus seres queridos están en conflicto, sé un embajador de paz. Propicia con sabiduría y amor el perdón y la reconciliación entre ellos; «y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros» (Mateo 6:12 NTV).

Anuncia las Buenas Nuevas

Recuerda también que la Navidad es un pretexto inmejorable para compartir el evangelio con tus amigos y familiares. No toda mi familia conoce al Señor. Lo bueno es que tanto creyentes como no creyentes festejan la temporada. Así que algo que aprendí de mi papá fue que, en la cena, siempre tomaba un tiempo para predicar a Cristo. Comienza desde ahora a orar por tus seres queridos, estudia la historia de Navidad en la Biblia y medita en la repercusión que ésta tuvo en el destino eterno de la humanidad. ¡Qué mejor regalo de Navidad, que ver a los que más amamos reconocer a Jesús como su Señor y Salvador!

Sé como Ana, que cuando vio al Mesías, anunció su llegada a su pueblo: «Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén» (Lucas 2:38 RVR1960).

La Navidad es más que una celebración, es la oportunidad para ver salvación, reconciliación y responder en adoración a nuestro glorioso Salvador Jesucristo. ¿Qué esperas? ¡Prepárate para la Navidad!

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