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No eres nadie

Cuando saber que no eres nadie te hace feliz

Cuando saber que no eres nadie te hace feliz

Nos educaron para ser alguien en la vida. Al menos ese fue el «gancho» que nuestros padres usaron para que entendiéramos la importancia de estudiar. Lo hicieron por nuestro bien, pero nunca comprendimos qué era eso de ser alguien, por eso, a medida que crecimos, cada uno sacó sus propias conclusiones y ese anhelo se volvió un asunto de vida o muerte. Tanto que ahora nos quita el sueño, nos llena de preocupación y nos impide disfrutar el lugar donde estamos y el camino hacia donde vamos. ¿No será que vivimos mejor cuando reconocemos que no somos nadie?

El problema

El problema de ese deseo de ser alguien es que hace que nos tomemos a nosotros mismos demasiado en serio. Por supuesto que en la vida, como en todo, hay momentos en los que es necesario poner cara de adulto responsable y actuar como tal. Pero no todas las situaciones tenemos que asumirlas con el ceño fruncido y con cara de súper héroe en problemas, como de quien depende el bienestar de la humanidad.

¿No sería más sencillo admitir que somos solo punto en el universo?, ¿que la humanidad ya tiene un Salvador que dijo que había venido para darnos vida en abundancia? Tal vez eso nos ayudaría a disfrutar más lo que hacemos y en consecuencia, a ser más efectivos en ello. Solo así dejaríamos de creer que nuestra existencia es para sufrirla y empezaríamos a vivirla.  

Nuestro paso por la tierra es corto

En ese afán casi obsesivo por encontrarle significado a nuestra vida, la perdemos, porque olvidamos que nuestro paso por esta tierra es corto. Jesús lo sabía muy bien, por eso durante su existencia terrenal hizo todo lo que tenía que hacer en el momento preciso: lloraba cuando lo necesitaba, oraba todo el tiempo, confiaba en su Padre siempre, confrontaba a otros cuando tocaba y se reía cada vez que tenía la oportunidad. Cuando llegó el tiempo de irse, se marchó sabiendo que no tenía ningún asunto pendiente. 

Así nos damos cuenta de que la vida es como una montaña rusa, tiene subidas y bajadas pero se disfruta más con una sonrisa y sin tensiones, dejando que el carro tome el rumbo que fue diseñado para recorrer y haciendo todo lo posible por disfrutar el viaje pues dura poco, y porque cuando se acaba, por más caídas que hayamos tenido y momentos en los que nos arrepentimos de haber subido, siempre queremos repetir, pero tenemos el boleto para un solo recorrido. 

Eres un instrumento en las manos de Dios

Como dice una frase en italiano: «La vita è come una foto se sorridi viene meglio» (La vida es como una foto, es mejor si sonríes). Así que, vamos, no te la tomes tan en serio, disfruta tu existencia, finalmente su significado lo encontrarás en saber que eres un instrumento en las manos de Dios y él, mejor que nadie, sabrá qué hacer con el material.

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