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Aprender a decir «gracias»

«¿Cómo se dice?», nos preguntaban nuestros padres cada vez que recibíamos un regalo, deseado o no. Sobre todo en esas épocas en las que así como llegaban los juguetes que queríamos, también lo hacían las medias para la escuela y ese saco de lana que nunca nos gustó. Ellos no quedaban satisfechos hasta que respondíamos, a veces con un sincero, pero otras veces forzado: «¡Gracias!».

Por algo se empieza y así fue como esta palabra se introdujo en nuestro vocabulario. Nuestros padres hicieron bien la tarea y aprendimos a dar gracias por educación. Ahora es nuestro Padre celestial quien quiere enseñarnos dos nuevas formas de gratitud, aquella que es genuina y la que viene por la fe.

«Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús», dice 1 Tesalonicenses 5:18. Suena más fácil que caminar sobre el agua y menos asombroso que mover montañas con solo creer, sin embargo, tener contentamiento puede ser algo de lo más difícil, aun cuando decimos estar dispuestos a todo con tal de hacer la voluntad del Señor.

La Biblia nos deja claro que en los planes de Dios la gratitud viene primero que la bendición, no al revés. Él quiere que vivamos agradecidos porque solo así recibiremos todo lo demás.

A veces pensamos que solo cuando tengamos lo que soñamos seremos completamente felices, pero una vez que lo obtenemos, nos damos cuenta de que ahora queremos algo diferente. Es curioso que el «Día de Acción de Gracias» dé inicio a una de las temporada de descuentos más grandes en almacenes y tiendas, así es como la lógica comercial nos induce a estar más preocupados por conseguir lo que nos falta que por dar gracias por lo que ya tenemos.

Un corazón verdaderamente agradecido es aquel que, como el apóstol Pablo, es capaz de vivir feliz cuando tiene mucho, pero también, está satisfecho con poco o nada. Es aquel que reconoce que lo único de lo que no puede prescindir es de Dios, y sabe que todas las cosas, tarde o temprano, desaparecerán, pero su amor dura para siempre.

Sin embargo, estar agradecidos no es solamente mirar hacia atrás y hacer una lista de las bendiciones recibidas en forma de personas, oportunidades, ideas, momentos, experiencias o cosas; también es dar gracias por lo que nos hace falta. Jesús dijo en Marcos 11:24: «Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán».Así como Dios quiere que llamemos las cosas que nos son como si fueran, también espera que agradezcamos por lo que aún no tenemos como si fuera nuestro.

De esa manera Dios cambiará nuestras ideas, enseñándonos que la gratitud es el medio de transporte de las bendiciones que él tiene para nosotros.

Este año, tanto si celebras el Día de Acción de Gracias como si no, agradece por lo que Dios ya hizo por ti, pero también, por aquellas cosas que aún no has recibido. Mientras tanto vive feliz con lo que posees, comparte todo lo que tienes y sé un administrador fiel. No te preocupes más por lo que te hace falta, porque recuerda, Dios tiene cuidado de ti y sabe de lo que tienes necesidad. Haz lo que dice la Palabra y no te sorprenderá que el próximo año estas peticiones se encuentren en tu lista de aquellas cosas que Dios ya hizo por ti.

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